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jueves, 27 de diciembre de 2012

LAS MINORÍAS MUSULMANAS EN OCCIDENTE (EN EUROPA Y EN ESPAÑA)

-notas tomadas en la conferencia de Abdelaziz Hammaoui, Responsable de RRHH del centro cultural islámico de Valencia y profesor de la Cátedra de las Tres Religiones de la Universidad de Valencia, en el Seminario de Investigación para la Paz-.

http://www.levante-emv.com/
Hace cuarenta o cincuenta años, asistir a un curso sobre mundo islámico solo habría tenido un motivo: curiosidad o interés personal. Hoy en día, la sociedad podría encontrar más motivos para acercarse a él. Por un lado, España siempre ha compartido la historia con los musulmanes. No tenemos más que acordarnos de la Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada. Por otro, gracias a la globalización y a las migraciones convivimos con musulmanes en nuestro día a día. Esto hace que la comunidad musulmana sea una pieza más de la realidad española. No hay que olvidarse, sin embargo, que otro motivo pueda ser la creciente difusión de noticias sobre el mundo árabe (movilizaciones, terrorismo, etc.); si nos explican la realidad musulmana, las podremos interpretar mejor.

Datos sobre el mundo islámico 

El número de países musulmanes podría variar desde 37 hasta 50, dependiendo de los criterios que tuviéramos en cuenta. Lo que si debemos aceptar es que musulmán y árabe son conceptos distintos. Los árabes no son ni el 20% del mundo musulmán. De la misma manera, existen minorías musulmanas en todo el mundo. En Europa, por ejemplo, la minoría musulmana cuenta con 50 millones de personas. Una minoría que engloba a más habitantes que Oriente Medio. En China o la India hay cerca de 100 millones de musulmanes.

 Los motivos que llevaron a las minorías musulmanas a emigrar hacia Occidente son muy diferentes: religiosos, políticos o económicos. Antes del 11S, por ejemplo, Canadá y EEUU eran los países que mejor trataban a las minorías musulmanas y donde éstos podían vivir su fe en plenitud, lejos de sistemas dictatoriales que limitaban las libertades individuales.

 Los 50 millones que forman la minoría musulmana de Europa emigraron por causas diversas. Por ejemplo, la industrialización económica, las facilidades para vivir la fe o la educación hicieron que una buena parte de musulmanes emigrara a Gran Bretaña, Francia o Alemania. Esta variedad de razones hace que las minorías se formen sin planificación, sin estrategia de futuro, y su único objetivo se convierte en mantener su identidad musulmana.

 En el caso de Europa, al final, sin darse cuenta las minorías crearon una nueva identidad, el islam europeo. Ya no se sienten viviendo en una minoría, sino franceses o ingleses como el resto de sus ciudadanos de Francia o Gran Bretaña. Esto se consigue gracias a la participación académica social y al establecimiento de unas normas que suelen responder a las necesidades de la minoría.

 Sin embargo, 2001 marca un antes y un después para estas comunidades que habían conseguido cierta integración. Europa se ve envuelta en una especie de estado de excepción, persecución mediática y cierta islamofobia. Todo lo islámico empieza a parecer sospechoso.

El Estado y el Islam

El modelo de Estado español, alemán o italiano es aconfesional, laico. El Estado no interviene en la organización interna de las minorías religiosas, pero sí las apoya. Se crean mecanismos de colaboración con estas minorías y, dependiendo de la experiencia de cada país en temas de gestión cultural y religiosa y el tiempo que la minoría reside en país, su grado de libertad varía.

 En España, en los años sesenta, se aprobó la ley de libertad religiosa y ello conllevó la creación de la primera minoría musulmana. En 1967, la religión islámica enraizó en el país y perduró en el futuro, a través de acuerdos con minorías musulmanas, judías y protestantes.

 España es uno de los países más avanzados en organización de relaciones con las minorías religiosas. En el código civil existen leyes como las siguientes:
 • En los colegios públicos debería haber clases de religión islámica si hay más de 20 alumnos que profesen esa religión.
 • Los musulmanes tienen derecho a comida halal en centros penitenciarios, hospitalarios y educativos.
 • Los reclusos musulmanes tienen derecho a asistencia religiosa musulmana.
 • Los musulmanes tienen derecho a pedir días libres en fiestas célebres para la religión que profesan.

 En muchos casos, estas leyes o no se aplican o no se conocen. La mayoría de las veces nos damos cuenta de que se politizan ciertos asuntos que no deberían llevarse a debate porque existe una ley que define la manera de actuar. El ejemplo más claro es el uso del velo: en vez de cumplirse la ley, se da prioridad a exigencias de los [algunos] ciudadanos.

Barómetro de las opiniones de los musulmanes en España

 Para los musulmanes, la religión constituye una seña de identidad primordial, considerándose, aun así, adaptado a la vida española. Una gran mayoría se considera integrado en España y admite ser española y musulmana. Los musulmanes piensan que el Estado debería ser totalmente neutral y no defender a ninguna religión. Asimismo, rechazan por completo la violencia como herramienta para difundir creencias religiosas y declaran que el Islam es compatible con los Derechos Humanos.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Cristianos entre musulmanes: Marruecos una experiencia de servicio

www.diariocalledelagua.com
El pasado 17 de octubre tuvo lugar la conferencia del seminario interdisciplinar sobre el mundo árabe y su despertar, "El mundo árabe y las religiones". En ella participaron Santiago Agrelo, el obispo de Tánger - que nos informó sobre la situación de los cristianos en Marruecos- y Abdelaziz Hammaoui, profesor de la Cátedra de las Tres Religiones de la Universidad de Valencia – que se centró en la situación de las minorías musulmanas en Occidente. Recogemos aquí unos apuntes de la conferencia que pronunció Monseñor Agrelo.

Santiago Agrelo reflexionó sobre la experiencia de una comunidad cristiana que vive en el contexto religioso cultural de un país musulmán. Puesto que su experiencia es limitada en el tiempo y sus conocimientos de otras comunidades eclesiales que viven entre musulmanes es más bien general, decidió hablar solo de Marruecos y de la Iglesia de Tánger en particular.

Las relaciones entre cristianos y musulmanes en el reino de Marruecos están reguladas por un Estatuto jurídico otorgado a la Iglesia católica por el rey Hassan II. Este documento es un dahir o un decreto real que recurre al buen entendimiento entre las dos religiones: "Desde tiempo inmemorial, un espíritu de entendimiento fraternal ha marcado siempre, en nuestro país, las relaciones entre cristianos y musulmanes". Como se puede apreciar, en el documento no se habla de un perenne entendimiento, sino de un espíritu de entendimiento.

Las normas que regulan la vida entre cristianos y musulmanes en Marruecos y que mejor responden a las exigencias de nuestra época se describen en el dahir, que tiene forma de carta enviada al Papa de la Iglesia Católica. "Por lo que se refiere a la forma, nuestra respectiva condición –Vuestra Santidad en tanto que jefe de la Iglesia católica en tanto que Comendador de los creyentes- confiere al contenido de la presente carta el valor de disposiciones legislativas".
  • Posibilidad de ejercer públicamente y libremente sus actividades propias, en particular las relativas al culto, al magisterio, a la jurisdicción interna, a la beneficencia de sus fieles y a la enseñanza religiosa.
  • La Iglesia católica está representada por los superiores de circunscripciones eclesiásticas que pueden ejercer todos los actos concernientes a la gestión de sus bienes.
  • Los sacerdotes, religiosos y asimilados que ejercen sus actividades en las obras de la iglesia (comprendidas las instituciones de asistencia y enseñanza) no estarán sometidos a ningún impuesto por el hecho de que no perciben salario alguno.
  • Asimismo, se beneficiaran de la exoneración de impuestos en los edificios de culto y religiosos.
  • Con el fin de atender a su subsistencia, la Iglesia está habilitada para recibir la ayuda necesaria.
  • Se tiene derecho a crear asociaciones con finalidad confesional, educativa y caritativa, así como el derecho de visita a los presos de confesión católica. 
Sin embargo, el ejercicio de esta capacidad puede verse dificultado por innumerables triquiñuelas burocráticas, que con frecuencia son antesala de comportamientos corrompidos.
Asimismo, vale la pena señalar el sentido de equidad, puesto que no se le conceden privilegios a la Iglesia, pero se le reconocen derechos comunes a todas las personas que no perciben un salario y exenciones comunes a los edificios dedicados al culto o a un uso religioso. En línea con lo anterior, estas regulaciones representan una garantía de subsistencia, puesto que la Iglesia al no tener recursos propios, le permite percibirlos del exterior.

Si empezamos a hablar de derechos, debemos hablar de reciprocidad. Se trata de algunos derechos, supuestamente reconocidos a los musulmanes en los países democráticos, y supuestamente negados por los musulmanes en sus países a quienes no son musulmanes. Es, sin duda, el derecho a escoger religión y de vivir en la propia fe religiosa. La deseada correspondencia de derechos habría de darse entre realidades homogéneas, entre nación y nación, entre religión y religión, sobreentendido que esas naciones habrían de tener un fundamento jurídico común y que esas religiones tendrían que tener unos valores compartidos.

Si hablamos de diálogo entre culturas, o entre religiones, además de ser una necesidad para favorecer una convivencia en paz, es una exigencia de la fe. La Declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II expresa que la relación de la Iglesia católica con las religiones no cristianas entraba de forma doctrinalmente irreversible por el camino del respeto y del diálogo: "La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones es verdadero y santo. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, aunque discrepen mucho de los que ella mantiene y propone, no pocas veces reflejan, sin embargo, un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres". Sin embargo, la Iglesia "anuncia y tiene la obligación de anunciar sin cesar a Cristo, que es camino, verdad y vida, en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa, en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas". Como buen cristiano, la Iglesia pide a sus fieles que "reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, así como los valores socio-culturales que se encuentran en ellos".

En Marruecos, la Iglesia se encarga de dar apoyo y educación no solo a cristianos sino también a musulmanes. En sus guarderías, en la escuela de educación para sordomudos, en el centro de educación para niños discapacitados, en los centros culturales, en los centros de acogida de niñas con riesgo de exclusión social no imparten enseñanza religiosa cristiana, sino educación específica y básica, educación en valores universales para integrar a las mujeres o formación complementaria para los niños de las escuelas de Marruecos. Gracias a la ayuda de las familias e instituciones, la Iglesia ayuda a superar deficiencias, forma para la subsistencia y respeta escrupulosamente al Islam.

Monseñor Agrelo concluyó asegurando que la Iglesia en Marruecos intenta dar pasos hacia un mundo de hombres y mujeres conscientes de la propia dignidad; de una sociedad consciente y respetuosa de los derechos inviolables de cada uno de sus miembros; un mundo en el que los creyentes, sea cual fuere su fe, reconozcan en el honor que deben a Dios el fundamento y la razón de su preocupación por el bien del hombre. Traer el futuro al presente: igualdad, libertad y solidaridad. Aun así, queda mucho camino por recorrer para que las diferencias de sexo, raza, religión o cultura no supongan desigualdades en el ejercicio de los derechos fundamentales de las personas.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Informe sobre la situación Económica y Social de Aragon (CESA)



El pasado 12 de septiembre, la Fundación SIP asistió a la presentación del informe sobre la situación económica y social de Aragón de 2011, que desde 1990 el Consejo Económico y Social de Aragón realiza anualmente.

Aragón Hoy

La economía aragonesa ha presentado en 2011 un cambio de tendencia al registrar en tasa media anual una tímida recuperación del PIB del 0,6%, tras dos años consecutivos de contracción (-4,0% en 2009 y -0,2% en 2010). Su evolución a lo largo del ejercicio ha sido de cierto empeoramiento, en sintonía con el debilitamiento general de la economía mundial, la trayectoria desacelerada de la actividad europea, principal mercado exterior de los productos aragoneses, y en línea con la media de España.

Cabe señalar que si durante el primer trimestre el crecimiento de la actividad aragonesa dibujaba una trayectoria desacelerada y situada medio punto por debajo de la española, en la segunda parte de 2011 fue Aragón quien mostró un mayor dinamismo, manteniendo un diferencial a su favor de tres décimas. 

Desde la óptica del gasto, la economía aragonesa se ha mantenido en la senda del crecimiento gracias a la aportación del sector exterior, ya que la demanda interna ha sufrido una recaída casi generalizada de todos sus componentes.

Desde la perspectiva de la oferta, la industria y los servicios han contribuido positivamente al crecimiento del VAB aragonés, al contrario que la construcción y la agricultura. La industria manufacturera ha sido la rama que mejor comportamiento ha mostrado en 2011, con un avance del 2,2% (2,4% a nivel nacional), convirtiéndose así en el sostén fundamental de la tímida recuperación. El sector servicios ha mantenido un perfil sostenido de crecimiento con un modesto avance en tasa media anual del 1,0% (0,9% en 2010). Sin embargo, el sector de la construcción ha vuelto a sufrir un nuevo recorte de actividad del 4,5%. En la misma línea, la evolución del sector agrario ha sido negativa, con una caída del VAB en volumen del 0,4% (aumento del 1,1% en 2010), frente a un crecimiento del 0,6% de media española.
                                              
                                                                 
 
A continuación, el CESA decidió acompañar su presentación del informe con una conferencia sobre ética y economía, algo en principio difícil de imaginar pero que es necesario debatir. La conferencia nos la ofreció Adela Cortina, catedrática de ética de la Universidad de Valencia que además de haber estado en contacto con el racionalismo crítico, el pragmatismo, la ética marxista y la filosofía de J. Habermas, ha sido reconocida como miembro de la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas y nombrada jurado de los Premios Príncipe de Asturias.

Adela Cortina no pretendía darnos un “sermón” sobre valores morales, ni tampoco aleccionarnos. Adela simplemente nos convenció de que la ética es rentable desde el punto de vista económico. Nos enseñó que si hubiéramos actuado con ética económica, la crisis no se habría sufrido tanto. Según ella, hay cuatro problemas ejemplares que han fallado en nuestra forma de vida económica, porque la ética, al fin y al cabo, es el estilo de vida del ser humano.


En primer lugar, hemos sufrido una crisis de confianza. La confianza es un valor esencial para un pueblo, es un valor moral y relacional entre las personas. En España se aseguró que el sistema bancario era uno de los más seguros de Europa, pero era mentira. Son interpretaciones de la economía. Como algunos dicen, cuentas y “cuentos”. En realidad, hubo una mala gestión, un estilo de vida poco ético por parte de los que trabajan en las instituciones ya sean públicas o privadas. En segundo lugar, esta crisis de confianza se da por la falta de transparencia. En España existe un sistema opaco en el que hemos perdido la confianza. En tercer lugar, nunca se ha controlado exhaustivamente la labor de nuestras instituciones, empresas, bancos y cajas de ahorro. Esta falta de control es un fallo que tiene que ver con la ética, con el estilo de vida de los auditores e inspectores que no han funcionado como se requería. En cuarto lugar, España se ha perdido en el cortoplazismo, bien sea por ganar elecciones o por conseguir mayor cuota de mercado. La conjunción de estos factores ha incrementado la profundidad de la crisis.

Sin duda alguna, la pregunta que cabe realizarse es: ¿la economía para qué? La economía es una actividad humana que se sirve de técnicas para satisfacer las necesidades de los seres humanos. Aquí entra la ética de la prudencia. Incluso, el aclamado pensador del liberalismo económico, Adam Smith, afirmaba que el afán de lucro es el motor del intercambio, pero no la meta de la economía. La meta es la satisfacción de las necesidades del ser humano para poder tener un estilo de vida que le haga feliz. La economía, por tanto, es ética, pero también es política. En el mundo globalizado en el que vivimos, la economía es un factor que nos demuestra lo interdependientes que los países son. La UE es el ejemplo más claro de ello. Lo que estamos observando es que a todos nos interesa adoptar un estilo de vida ético, es decir, cooperar, para poder salir de la crisis. Así empoderaremos las capacidades básicas de los seres humanos para que lleven a cabo el estilo de vida que les hace felices.

jueves, 9 de agosto de 2012

Jornadas de Paz de Guernika Lumo: JP Lederach


El pasado mes de abril, se celebraron en Guernika-Lumo, las 22ª Jornadas de Paz tituladas "Sentido y Tiempo de la Memoria". La Fundación SIP asistió a los tres días de conferencias que contaron con la participación de ponentes tan importantes como JP Lederach, J. Galtung o David Nimes. A continuación, os ofrecemos un pedacito de la conferencia de JP Lederach.

Si queremos crear la paz, debemos usar unas herramientas determinadas, porque construir la paz es una técnica aprendida pero también un arte, es un trabajo creativo. 

Las ideas del último libro de Lederach giran en torno a dos fuentes para la curación de traumas y la reconciliación: una que se experimenta sobre el terreno y otra que es más académica.  Algunos teóricos afirman que la reconciliación es un proceso lineal, pero ello dista mucho de la realidad según Lederach. La experiencia personal de las víctimas no encaja con las fases lineales que llevan a la reconciliación y la curación porque en muchas ocasiones son confusas y carecen de cronología lineal. 

El lenguaje es uno de los medios para investigar sobre las experiencias de las víctimas. Debemos escuchar el lenguaje común, el tono de voz y la variación del ritmo. Cuando se investiga en estos criterios, lo que se descubre es que el tono de las víctimas al contar su historia es muy llano, muy poco emotivo, a pesar de que el contenido sea impactante. Esto es porque no disponemos de un tono para explicar lo inexplicable: sin emoción las palabras salen de una manera llana, sin variaciones en el ritmo. Las experiencias de las víctimas van más allá de la explicación: no se pueden explicar con palabras. 

Los sentimientos y el significado también tienen un carácter especial. Aquellas víctimas que han sufrido una experiencia traumática no saben agregarle un significado. Se quedan sin palabras y además esa experiencia les priva de la capacidad de sentir. De ahí que se diga que  el camino de la curación pase por el poder volver a sentir como persona (ejemplos variados en Nepal, Colombia o Uganda).  Los afectados de catástrofes o guerras suelen decir que no encuentran palabras, como si la experiencia vivida les hubiera quitado la voz. Por ello, estas personas deben recuperar la voz, una voz simultánea, íntima, personal, relacional, política y social. 
 
El dilema aparece en lo referente a los niveles del entendimiento de curación y reconciliación porque no todos los niveles son igualmente efectivos. Las reconciliaciones entre dos individuos son personales: cada persona responde y asume los hechos de forma diferente. Los políticos, en cambio, abusan de la palabra reconciliación. Un ejemplo claro fue George Bush que afirmó después de bombardear Irak que “hacía falta que los grupos en Irak se reconciliaran y apelaba a la reconciliación nacional”. Esto es lo mismo que decir que se tienen que acomodar al enemigo. 

Los pueblos que han sufrido una violencia extrema logran retomar sus lazos (la convivencia) a través de la creación de espacios donde se puedan tener conversaciones significativas. Los procesos nacionales de reconciliación son simbólicos, no orgánicos, y muy distantes del pueblo y la sociedad. En estos procesos se ahonda en las simbologías para  justificar la división pero no la convivencia. De ahí la importancia de conversaciones significativas, no de acuerdos. Hay que conectar, es necesario volver a sentir las vibraciones de la voz. La mejor manera de crear ese espacio es a través del nivel comunitario porque da posibilidad al eco. El eco aumenta las conversaciones sostenidas, que se toman y retoman sin ningún fin preestablecido. El cambio social funciona a través de este eco, que asegura la inclusión y la capacidad de hablar. El nivel nacional, en cambio, no fomenta el eco porque es demasiado amplio e impersonal. Una conversación entre dos tampoco lo hace. 

La idea occidental es que dar vueltas a un tema no lleva a buen puerto. Pero hay que hacerlo porque así se entiende mejor cómo funcionan los procesos de reconciliación y curación.
Darle vueltas es ir a lo profundo. La repetición es simplemente abrir un espacio en el que conversar con significado. En estas conversaciones, muchas veces, usamos palabras que no sabemos realmente lo que significan. Por eso hay que darle vueltas, para profundizar en el mundo sin palabras, para experimentar cómo el sonido cubre los espacios de manera envolvente.

De ahí que el dilema se resuelva, porque entre la idiosincrasia y la reconciliación nacional existe un nivel medio que se llama la “curación social”. Esa curación social no tiene mayor fin que darle vueltas a un tema comunitario. La convivencia renovada se consigue manteniendo conversaciones significativas, escuchando el sonido y sosteniendo esos espacios.

jueves, 5 de julio de 2012

Rio + 20 UN Conference on Sustainable Development and People's Summit



Resulta difícil resumir lo vivido en la reciente cumbre de Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas (Río+20) y en la Cumbre de los Pueblos, paralela a la oficial. Del 20 al 22 de Junio se dieron cita en Río de Janeiro más de cincuenta mil personas en la que ha sido, hasta la fecha, la cumbre más multitudinaria de la historia de la ONU. 

Río+20 ha tomado el testigo de Estocolmo ’72 y Río ’92 en la búsqueda de una fórmula capaz de combinar igualdad social, desarrollo económico y sostenibilidad medioambiental. El inspirador título de la cumbre, El Futuro que Queremos, busca expresar la triple inquietud - social, económica y ecológica - que motiva estas cumbres internacionales.


Jorge Riechmann afirma que la reflexión de los siglos XIX y XX estuvo marcada por la “cuestión social”, mientras que en el XXI ha tomado el relevo la “cuestión eco-social”. La inclusión de la dimensión ecológica en los discursos políticos y en la larga lista de inquietudes de la sociedad civil no es una simple moda pasajera, surge de la convicción creciente que muchas cosas “no van bien” en nuestro mundo, tanto a nivel social, como económico, como medioambiental. Una convicción que ve con claridad que en el desajuste de nuestra época ninguno de los problemas de cada esfera puede resolverse sin tener en cuenta las otras dos.

Con el objetivo de articular ese futuro que queremos – socialmente justo, económicamente equitativo, ecológicamente sostenible– delegaciones gubernamentales, ONGs, empresarios, organizaciones de la sociedad civil y miles de personas a título individual se dieron cita en Río. El resultado de este enorme esfuerzo colectivo ha resultado, sin embargo, muy pobre a juicio de la mayoría de participantes.

La falta de concreciones y compromisos institucionales en el texto aprobado en la cumbre oficial resulta decepcionante (era de esperar un texto sin grandes compromisos, alertaban muchas voces) y muestra la impotencia de la clase política para tomar decisiones valientes y aparentemente contrarias a sus agendas nacionales inmediatas. La ausencia de referencias al control de armas, el nulo avance en el respeto a los derechos de las mujeres, la incapacidad de articular mecanismos de suministro de recursos financieros y la transferencia de tecnología a los países en desarrollo son sólo algunos elementos de la larga lista de temas ausentes en el “documento final”.
 
Hemos avanzado mucho en estos últimos dos siglos en la  capacidad de análisis de los problemas y en la formulación de múltiples alternativas viables al actual modelo de desarrollo. El mayor escollo, sin embargo, consiste en articular una visión aglutinadora de esas alternativas y en conseguir el compromiso político necesario para implementar esa visión. En cada una de estas cumbres internacionales descubrimos que las agendas nacionales tienen - casi siempre - prioridad respecto a los grandes retos globales: la desigualdad económica, la pobreza extrema y la degradación medioambiental. 

Esta mirada nacional, cortoplacista y miope, se muestra incapaz de ver la imagen de conjunto y apostar claramente por los Objetivos de Desarrollo del Milenio para afrontar los graves problemas ecológicos y sociales a los que se enfrenta el planeta. La prioridad de las agendas nacionales, paradójicamente, minan los propios intereses futuros de cada nación. Unos intereses que ya no pueden ser desligados de lo que pase en el resto del mundo y de lo que pase en nuestro hogar, el planeta tierra. En este barco vamos todos juntos y no podemos dejar de preguntar por el futuro que queremos, el futuro de todos, planeta incluido. 

Pero el deprimente resultado de la cumbre oficial ha contrastado con la vibrante presencia de la sociedad civil y de sectores del mundo empresarial en Río. Una presencia que refleja las múltiples iniciativas en marcha en todo el mundo. Iniciativas que ofrecen motivos para la esperanza en un mundo más humano; un mundo más justo, mejor repartido y más respetuoso con el planeta.

Jaime Tatay, 
Fundación SIP
(Jaime Tatay fue enviado por la Fundación SIP de Zaragoza, participando activamente en la cumbre de Río+20 y ayudando en la difusión del evento por medio de la página www.ecojesuit.com )

miércoles, 27 de junio de 2012

Afganistán, Crónica de una ficción, por Mònica Bernabé


El pasado jueves, 21 de junio, se celebró en la Fundación SIP la presentación del libro de Mònica Bernabé, Afganistán, Crónica de una ficción. Por primera vez, Mònica recurre al relato personal porque así pudo entender muchos aspectos de la sociedad y realidad afganas. Compartiéndolas, espera acercar Afganistán a los lectores. También pretende mostrar los inconvenientes de ser mujer en ese país (sin olvidar sus ventajas). En su libro, Mònica explica las dificultades que se le han presentado al vivir en Afganistán, muchas de ellas impuestas por el Ministerio de Defensa español cuando intentaba informar sobre ciertas noticias o tener acceso a las bases españolas. Culpa a la parte política de esta opacidad informativa sobre la labor de las tropas españolas en Afganistán, pero no a la parte militar. Por último, desea desmitificar la figura del corresponsal de guerra, término idealizado a su parecer.

La autora nos contó que la historia del Afganistán actual se remonta a la guerra contra la URSS en 1980. Durante esta guerra, EEUU apoyó a los grupos muyahidines, facciones fundamentalistas islamistas. Cuando la URSS se retiró, estas facciones lucharon entre ellas por conseguir el control del país hasta que éste, en constante guerra abierta, quedó arrasado. En 1994, llegaron los talibanes, huérfanos de la guerra contra la URSS que se habían formado en escuelas fundamentalistas islámicas en Pakistán. Según narra la autora, apareciendo como los salvadores, se hicieron con el poder en el país, después de una guerra civil. Si bien es cierto que había represión, al menos la población no sufría una guerra abierta y constante. Las facciones muyahidines se aliaron (Alianza del Norte) y se replegaron en el norte de Afganistán. Después del 11S, EEUU volvió a recurrir a estas facciones para hace caer el régimen talibán (mientras EEU lanzaba un ataque aéreo, los muyahidines avanzaban por tierra). Finalmente, en la conferencia de Bonn auspiciada por las Naciones Unidas se aceptó que los muyahidines tomaran el control de las principales carteras de gobierno. De ahí el gran problema de Afganistán: “estar controlado por unos criminales de guerra, con el apoyo de la ONU, que propician la corrupción generalizada del gobierno afgano y de todos los estamentos de poder”. 

Las tropas españolas, explicaba Mònica, están en la base de Qala-e-Now, que podría considerarse un pueblo pequeño pero que ostenta la capital de la provincia de Badghis. Es una de las ciudades que menos le atrae puesto que entre otras peculiaridades, solo hay electricidad cuatro horas al día; agua a días alternos; y no existe prácticamente un lugar donde alojarse o donde comer si eres mujer. Como ella afirma, “si no fuera porque las tropas españolas están ahí, ni me plantearía ir”. Mònica afirma que el problema es que el Ministerio de Defensa español, encabezado por Carme Chacón y su director de comunicación, decidieron impedirle la entrada a la base española o el contacto con los militares. Curioso es, sin lugar a dudas, que Bernabé esté acreditada como periodista internacional y que pueda acceder a cualquier base militar de cualquier país, excepto a las del suyo propio. 
La situación, sin embargo, entraña muchas más dificultades que la simple prohibición por parte del Ministerio de Defensa puesto que, como dice Mònica, tiene que aprender a jugar entre dos aguas. Las tropas españolas tienen una gran fuerza en la región junto con el gobernador. Éste, que se comporta como un señor feudal, no quiere tener problemas con las tropas españolas. Por lo tanto, Mònica tiene que evitar “plantar cara” a las prohibiciones españolas para poder entrar en la ciudad de Qala-e-Now y no obtener una restricción informativa también del gobernador de la región de Badghis. 

Bernabé empezó a escribir el libro mucho antes de que el PSOE perdiera las elecciones, puesto que quería demostrar la censura democrática que existe sobre la labor de las tropas españolas en Afganistán y la falta de información. Como ella dice “lo hago por respeto a la democracia y a aquellos que se están jugando la vida en Afganistán. Es un derecho que la opinión pública sepa qué está pasando, lejos de estar o no de acuerdo con la misión”.

martes, 29 de mayo de 2012

Nuevas adquisiciones en la Biblioteca


Informe sobre las revueltas árabe: Túnez, Egipto, Yemen, Bahréin, Libia y Siria / Ignacio Álvarez-Ossorio ... [et al.] ; edición de Ignacio Gutiérrez de Terán e Ignacio Álvarez Osorio -- Guadarrama (Madrid) : Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, D.L. 2011. 315 p. -- (Encuentros ; 12)
El malestar árabe nace de situaciones similares, aunque no idénticas. Unos regímenes autocráticos que se perpetúan desde la noche de los tiempos, una gerontocracia desconectada de la realidad y aferrada al poder, una corrupción endémica que se extiende por todas las estructuras gubernamentales, una propaganda oficialista que falsifica de forma contumaz la realidad y disfraza de democrático y popular un sistema autoritario, una asfixiante persecución de toda disidencia política, una sistemática vulneración de las libertades fundamentales y una política exterior errática, supeditada frecuentemente a los dictados impuestos desde fuera y contraria a la opinión pública doméstica. En este último aspecto hay que destacar la estrecha vinculación que muchos árabes atribuyen a la política exterior de Estados Unidos y Europa con determinados regímenes autoritarios y represivos, cuya supervivencia depende de su grado de acomodación a las prioridades geoestratégicas, económicas e incluso militares de Occidente.


Índice de contenidos:
1.El proceso revolucionario tuencino: tiempos, contextos y autores / Guadalupe Martínez
2.Egipto: la revolución inconclusa / Athina Lampridi-Kemou
3.Yemen: de la revolución pacífica a las luchas por el poder / Leila Hamad
4.Bahréin: protestas populares, represión y conflicto latente / Luis Mesa
5.La revuleta libia y la incógnita de la transición / Ignacio Gutiérrez de Terán
6.La intifada siria: el ocaso de los Asad / Ignacio Álvarez-Ossorio y Laura Ruiz de Elvira



Tribus, armas y petróleo: la transición hacia el invierno árabe
/ Jesús Gil Fuensanta, Alejandro Lorca y Ariel José James . -- Granada: Algón, 2011. 158 p. : mapas