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lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Es compatible la diversidad de Europa con una cultura común?


La última sesión de trabajo que tuvo lugar en nuestra Fundación (penúltima del programa anual)  se titulaba ¿Es también Europa una cultura? En mi opinión, el viejo continente se encuentra en un momento crucial de su historia para decidir hacia donde enfoca su futuro con varios frentes abiertos: geográficamente con la ampliación de los miembros de la Unión, jurídicamente con la fracasada Constitución y políticamente con la reforma de sus instituciones. Estos son temas que pueden afectar considerablemente a esa construcción de la ciudadanía europea que tanto se debate en los círculos académicos.

Primeramente la ampliación geográfica hacia Europa del Este y Asia que esta en estudio actualmente. Aunque Europa se ha caracterizado siempre por su multiculturalismo y confrontación de identidades, para algunos aceptar la entrada en la Unión Europea de según que Estados supondría directamente renunciar a una identidad común. Parte del debate viene por el miedo de algunos a la “islamización” de Europa aunque se estima que hoy en día en los países miembros viven alrededor de 20 millones de musulmanes y mas de 40 millones en lo que respecta a todo el continente europeo; además, como apunto nuestro ponente el profesor Estrada, “ todos somos un poco árabes, en Europa no existe la pureza, hay mucho mestizaje”. ¿Caben todos los países en la Unión Europea? ¿De que cultura soy?

Por otro lado tenemos la fracasada Constitución que se remendó con el Tratado de Lisboa pero que no esta olvidada en la cabeza de intelectuales y políticos que la ven como un documento necesario para avanzar en esa ciudadanía europea de la que hablamos, pues otorgaría unos derechos y obligaciones claras, ese status o conjunto de derechos que va más allá de la simple pertenencia a un Estado. En los principios de la UE, el ciudadano era visto como un mero factor de producción económico pero poco a poco se ha ido insertando en la esfera cultural, social y política. El catedrático Javier de Lucas, el otro ponente de la sesión, afirmaba que el modelo del Estado constitucional es un rasgo cultural propio de Europa y que puede ser el punto de partida de la ciudadanía. Tras el establecimiento de los derechos humanos universales, estos se han convertido en una base sólida para las constituciones y Europa, que quiere seguir siendo la abanderada de la protección de derechos humanos, debería tomar esta dirección. ¿Debe volver a intentarse la redacción de una Constitución Europea? ¿Puede esta Constitución gestionar la diversidad europea?

El tercer frente de la Unión Europea tiene que ver con su esquema institucional que a pesar de haber sido ya modificado en el Tratado de Lisboa, hay que darle una vuelta más de rosca en el sentido que el ciudadano se involucre más y haga suyas las decisiones y acciones de la institución que le representa. Para que el ciudadano se sienta parte de algo tiene que ser más que un número en una estadística o un voto cada 4 años. La ciencia política lo tiene muy claro, cuanto más participan los ciudadanos ( siempre que esa participación sea efectiva y tenga valor) más conectados estarán con las instituciones y mayor será el grado de interiorización de la comunidad en la que viven. El Parlamento europeo no se puede comparar a los parlamentos nacionales en cuanto capacidad de decisión y rendición de cuentas. Las decisiones se toman en codecisión con el consejo formado por los mandatarios de los Estados miembros y prima el interés particular de cada uno de ellos. ¿Queremos ser espectadores o actores de la Unión Europea? ¿Como queremos que se tomen las decisiones?

Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, fue el primer ponente de la sesión abordando el tema de si puede existir un pueblo europeo sin una cultura común. Según su punto de vista Europa no tiene una cultura común y su gran virtud es hacer patrimonio de su gran diversidad pero si que tenemos nexos de unión desde los que se puede construir el demos europeo como son el Estado de derecho o el constitucionalismo.
La siguiente ponencia fue a cargo del Juan Antonio Estrada, catedrático de Filosofía en la Universidad de Granada, que versó sobre la Iglesia en Europa, donde para él existe una crisis de las religiones como en ningún otro continente y apunta varios motivos. Uno de ellos es que el estado de bienestar, la comodidad y el ocio que imperan en la sociedad plantean un reto a la Iglesia. Otro es que las instituciones religiosas de Europa son tan grandes que no han sabido o no han tenido tiempo de evolucionar al ritmo de la sociedad.

Personalmente soy algo pesimista con la cultura común europea, he tenido la oportunidad de conocer otros países como los suramericanos y en ocasiones he sentido a sus gentes más cercanas y con más similitudes a mi que lo que siento con otros "compatriotas" europeos. Pero la historia dice otra cosa, Europa unida ha sabido superar momentos muy duros de la historia y de una manera u otra siempre ha caminado de la mano. Tiene unas raíces muy profundas que le influyen: cultura grecorromana, judeocristianismo e Ilustración. Tenemos una forma común de arreglar nuestros problemas a través de la RAZON que nos ha hecho llegar a ser lo que somos. Y nuestra diversidad no tiene que ser un handicap sino algo enriquecedor. Vemos que hay razones para no ser pesimistas, Europa tiene que dibujar su futuro y ponerse a trabajar en él para volver a ser un lugar de referencia en todos los ámbitos. Para ello puede que tenga que resolver alguna de las preguntas que lanzo al aire en este escrito. ¿Te atreves con alguna de ellas?




Por Mario Coscolin 

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